NOTA N° 4: "ROCK E INDUSTRIA DISCOGRÁFICA EN EL CHILE DE LOS '90: ¿LA ALEGRÍA YA VIENE?"

El cambio de década a los ’90 trajo nuevos actores al escenario de la música local, se instalaron sellos discográficos multinacionales, la industria se adaptó a los nuevos tiempos con cambios en el dispositivo de escucha –desde el masivo y popular casete al costoso y moderno CD-, y también aparecieron radioemisoras, revistas especializadas e incluso un canal de televisión que reforzó la circulación de música juvenil en el medio local.

 

A su vez, la apertura a un régimen democrático dio pie a la llegada de diversos artistas y agrupaciones, quienes ocuparon los principales escenarios del país en recordados mega eventos. Figuras como Rod Stweart (1989), David Bowie (1990) y Michael Jackson (1993) -entre otros- dan cuenta de ese especial momento. 

A pesar de aquello, las agrupaciones nacionales no tuvieron una rotación importante en los medios de comunicación con el cambio de década. La alegría prometida poco a poco se fue diluyendo, y frente a la adversidad, algunos valientes cultores se atrevieron a generar iniciativas propias para reivindicar su trabajo y demandar apoyos estatales reales, siendo la Asociación de Trabajadores del Rock (A.T.R.) la primera organización gremial en su tipo.

 

Creada en 1992, la A.T.R. produjo Con el corazón aquí (1993), disco compilatorio donde aparecieron bandas locales como Dolce Vita, Parkinson, Sexual Democracia, Anachena, Lucybell y Panteras Negras, entre otras. Su objetivo era romper con el argumento esgrimido por los medios sobre la inexistencia de rock local, o la baja calidad de sus grabaciones, volviéndose una producción clave para levantar y visualizar a diferentes agrupaciones nacionales, varias de ellas inéditas hasta ese momento. 

 

En ese clima adverso y de iniciativas que buscaban abrir espacios para el rock local, el sello discográfico Alerce decidió trabajar la música juvenil abriéndose a nuevas sonoridades como el rock, el funk, el punk y el rap bajo el slogan “Un compromiso con el rock chileno”. Hasta ese momento, el sello ya había editado y distribuido trabajos de Los Tres (1991), Profetas y frenéticos (1991), Los Miserables (1992), La Pozze Latina (1993), Fiskales ad Hok (1993) y BBS Paranoicos (1993).

 

Poco a poco, las agrupaciones nacionales se hicieron eco en algunas revistas del medio local. El Carrete, Extravaganza! y Rock & Pop -entre otras-, fueron los principales medios escritos que las difundieron. Pero quienes se la jugaron por levantar a una alicaída escena criolla fue la radio Rock & Pop. Desde diciembre de 1992, dicha emisora comenzó a dar un giro en la frecuencia modulada, pues la mayoría de las radios sólo transmitía música en inglés, convocando a una audiencia ávida por escuchar rock y pop en español. Sergio Lagos, una de sus voces emblemáticas, recordó en 2018 para el medio POTQ Magazine

 

“Esta radio abre y empieza a programar con mucha insistencia músicos chilenos. Lucybell, Nicole, Los Tres, todo el catálogo de EMI, Alerce, BMG e incluso de Warner. Todo el catálogo, como parte de su identidad […]. Porque además fue tan fuerte el salto que se pegó esta radio que bastaba con que Rock & Pop programara tres o cuatro veces a la semana a Javiera y los Imposibles y la gente se aprendía las canciones”. 

 

Por otro lado, en 1993 comienza sus transmisiones MTV latino, señal original de EEUU que trajo a la pantalla diferentes trabajos audiovisuales de Latinoamérica. Esta nueva plataforma de exposición internacional fue aprovechada por agrupaciones locales, entre las que destaca La Pozze Latina. Jimmy Fernández comentó para esta investigación: 

 

“Alerce aprueba la idea de hacer un videoclip en 16 milímetro en cine. ‘Con el color de mi aliento’, grabado en un balcón en el centro de Santiago, fue el primer video de rap latinoamericano que sonó, que mostraron en MTV Latino”. 

 

La Pozze Latina - Con el color mi aliento (Pozzeidos x "La Ilusión", Alerce, 1993) Cortesía de Alerce. Video publicado por kemadordcdman

 

Al año siguiente, en la televisión por cable nace el canal Via X, y en 1995 el canal Rock & Pop, que a través de señal abierta difundió con mayor resonancia a los artistas locales a través de entrevistas, reportajes y presentaciones en vivo. Todo un hito para la época.

 

 

La medianía de la década presentó un cambio relevante para los artistas locales. El engranaje de medios vinculados a la industria de la música, como revistas, radio, y televisión, se convirtió en una verdadera vitrina que pavimentó el surgimiento de innumerables agrupaciones. En ese contexto, los sellos discográficos EMI y Alerce fueron protagonistas en cuanto a inversión y posicionamiento de agrupaciones en la escena criolla. 

 

 

El primero, con Carlos Fonseca como director artístico, apostó por un gran número de agrupaciones bajo el slogan “Rock Nacional”. Sólo en 1995 editó trabajos de Christianes, Los Barracos, Jano Soto, Los Tetas, La Doce Vita, Bambú, Machuca, Pánico, Lucybell, Santos Dumont y Joe Vasconcellos.

 

Por su lado, Alerce ya tenía un catálogo importante de bandas nacionales, pues entre los años ’94 y ’95 editó trabajos de Ludwig Band, La Banda del Capitán Corneta, Malcorazón, Chancho en Piedra, LaFloripondio, Los Miserables y Los Morton. Este aparente surgimiento del rock chileno, tuvo un importante respaldo económico en la alianza estratégica con la multinacional Sony Music. De hecho, el 12 de diciembre de 1995, el diario El Mercurio comentó que la inversión de Sony hacia los artistas de Alerce sería mayor que el presupuesto para el disco History de Michael Jackson, añadiendo que el acuerdo “permite a Alerce solucionar su tradicional carencia promocional y a Sony ganar con rapidez un repertorio rockero que le había tomado meses conseguir por sus propios medios”.

 

Recorte de prensa: “Cien millones de pesos invierten Sony y Alerce en rockeros chilenos”. El Mercurio, 13-12-1995. Documento perteneciente al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional.


En tal alianza, Sony Music se encargaría de la distribución y el marketing de las bandas, mientras que Alerce continuaría a cargo del ámbito artístico. Viviana Larrea, directora de Alerce, detalla en entrevista para esta investigación: 

 

“Ellos iban a poner también… económicamente, iban a apoyar a estos artistas, íbamos a compartir los trabajos promocionales, ellos iban a poner harta ayuda en eso, íbamos a hacer este concierto que hicimos en el Estadio Nacional [16 de diciembre 1995], que tuvo sus problemas, y había un acuerdo, de que, en el momento en que alguno de estos artistas decidiera no trabajar más con Alerce, el primer lugar para seguir trabajando lo tenía Sony, claro, porque en el fondo Sony promete lo que nosotros no tenemos”.

 

 

Uno de esos “problemas” con el concierto mencionado fue que EMI, al enterarse del evento que organizaría Alerce-Sony, se adelantó y anunció su propio concierto, el cual se realizaría una semana antes que el de Alerce bajo el lema del “Rock Nacional”. Si consideramos que ambos conciertos trabajaron bajo conceptos muy emparentados, y que la escena local y los niveles de convocatoria no eran multitudinarios aún, resultó ser una acción desmesurada para un mercado local que recién estaba en crecimiento. José Antonio Éboli, presidente de Sony Music Chile entre 1995 y 1999, recordó el episodio en entrevista para este estudio:

 

 

“Fue inesperado, nosotros sabíamos que EMI estaba muy incomodada con nosotros, EMI estaba reinando en el mercado chileno hace mucho tiempo, entonces, se había acostumbrado a estar ahí, […] trataron de buscar una reacción por parte de esto, entonces sabíamos que tendríamos ahí un rival que nos iba a tratar de hacer más complicada la vida. Me acuerdo que había esa disputa, y ese concierto nos tomó desprevenidos realmente”.

''El rock se toma Santiago'', La Nación, 15 de diciembre de 1995. Donación Sello Alerce al Archivo de Música, Biblioteca Nacional de Chile.


 

Paralelamente, algunos sellos comenzaron a crear diferentes ‘subsidiarias’: BMG abrió Culebra, Warner a Bizarro, y Sony Music a Kráter. Esta última iniciativa se generó pasada la medianía de la década. Carlos Lara, jefe de promoción de artistas de Sony Music Chile, comentó en conversación con el equipo: 

 

“Yo creo que Éboli, astutamente, inteligentemente, sumó catálogo, porque tenía todo su catálogo propio, todo lo Sony, todo lo Alerce, y lo que no le entraba por Alerce, creó su propio catálogo Kráter, donde vendía 100, después tenía vendiendo 120, y si tú me preguntas a mí, había cierto resquemor, entre el catálogo de Alerce rockero y el de Kráter, porque Kráter finalmente competía con el propio catálogo de Alerce, yo me acuerdo que fue medio complejo”.

 

Afiche promocional para el disco Cebator quat’s (Alerce, 1995). En la parte superior derecha se puede apreciar los logos de Alerce y Sony music encargados del merchandising de la banda.

 

Ya en el ocaso de la década, la discográfica EMI dejó de trabajar con la mayoría de las agrupaciones, mientras que la alianza entre Sony y Alerce se diluyó a finales de los ’90. Las altas cifras invertidas no fueron respaldadas por la baja venta de discos, generando una crisis agravada por la piratería y la aparición de internet. Todo ello derivó en el éxodo de las discográficas multinacionales, y a su vez, en la aparición de nuevos sellos independientes y autogestionados, los que cobraron un mayor peso y valor con el pasar de los años.

 

Este “nuevo” protagonismo de la independencia y la autogestión (ya observado a fines de los ’80 entre punks y metaleros, y desde mediados de los ’90 en el hardcore), reforzó vías propias de producción, distribución y consumo de música, adaptando su modelo a escala local. Estos cambios dieron la pauta para la relación entre audiencias e industria en los comienzos de la siguiente década.